Saltando el abismo

Por momentos nos encontramos al borde de un abismo el cual veníamos sospechando desde hace algún tiempo que encontraríamos mas adelante en el camino. Guardábamos la esperanza de que fueran solo sospechas, esperábamos que algo mágico pasara que nos salvará de la inquebrantable realidad de que el abismo estaba ahí, unos kilómetros adelante esperando por nosotros.
Y al llegar al abismo la piernas tiemblan, la culpa de no haberlo anticipado nubla nuestro interior, el desasosiego se apodera de nuestros sentimientos mas profundos y el jardín que se encuentra al otro lado del cañón se oculta completamente detrás de la neblina….. Pero ya no tiene sentido seguir parado en el filo del peñón, ya nuestra alma dio el salto así nuestros pies sigan en la tierra. Es solo cuestión de tiempo hasta que las piernas nos impulsen hacia el otro lado seducidas por el alma que ya saltó.

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Las cosas por su nombre

Nos hemos vuelto hábiles en darle nombres “elegantes” a ciertas formas de ser que nos definen como personas y que en ocasiones nos llevan a un lugar peligroso; excusarnos como individuos y como raza humana de hacerle frente a nuestras más profundas incompetencias.

Hasta que no seamos valientes y nombremos las cosas por su nombre, estaremos condenados al estancamiento y no habrá chance alguno para convertirnos en una versión mejorada de nosotros mismos y transformar lo que sospechamos, no nos está permitiendo traer a nuestra vida lo que hoy nos resulta esquivo o resbaloso y que al tiempo, deseamos.

No es lo mismo ser graciosos (término elegante) a ser saboteadores…

No es lo mismo ser críticos (término elegante) a ser rebeldes sin causa…

No es lo mismo ser soñadores (término elegante) a querer ser vistosos y originales todo el tiempo…

No es lo mismo ser reconocidos (término elegante) a ser inseguros y necesitar aprobación constantemente…

No es lo mismo tener apertura sexual, confianza corporal o ejercer sexo casual (términos elegantes) a ser promiscuos…

No es lo mismo ser un alma libre (término elegante) a ser egoísta y tener dificultad en elegir, ceder o renunciar…

No es lo mismo ser transparentes, auténticos o irreverentes (términos elegantes) a ser incompasivos, crueles o atropelladores en aras de la honestidad…

No es lo mismo ser flexibles (término elegante) a ser desordenados, sucios, incumplidos o irresponsables…

No es lo mismo ser disciplinado (término elegante) a ser controlador o autoritario…

No es lo mismo ser serio (término elegante) a ser tosco, brusco o frio…

Todo esto viene a mi mente cuando en una sesión de coaching reciente, la persona con la que estaba hablando me dijo (gracias a esta persona por dejarme compartir esto): “Angie, eres muy sutil pero en esta conversación me doy cuenta que no es lo mismo ser tranquilo a ser descuidado. Las cosas por su nombre”. Indagando un poco más nos dimos cuenta que efectivamente él es tranquilo, pacífico y al mismo tiempo descubrimos cómo; este mismo nombre (tranquilidad) lo ha venido utilizando para ocultar algo que hoy, al ponerle el nombre que es, desea cambiar; lo difícil que le resulta “cuidar”: sus pertenencias, sus recursos propios e incluso los ajenos, su trabajo y sus relaciones sociales, familiares y amorosas. Su “tranquilidad” no solo lo impacta a él sino a las personas que lo rodean. El nombre “elegante”, la tranquilidad, viene siendo el truco que usaba para justificar ciertas situaciones que de manera repetida le pasan y que no le gustan que hoy le sigan pasando.

Cuando no ponemos el nombre que corresponde no podemos aprender nada, nos hacemos trampa y condenamos la posibilidad de evolución que como individuos tenemos.

Eso sí, se necesita valentía para el tema. Solo basta pararse frente a un espejo, buscar el nombre que realmente encaja en lo que nos pasa y hoy nos talla y no auto engañarnos usando nuestra habilidad de poner palabras elegantes para disfrazar nuestras incompetencias y excusarnos para no trabajar en ellas. Palabras y términos elegantes que cuando encubren lo que no suena tan bien, nos permiten acomodar las fichas para no transformar lo que nos cuesta.

Siempre existe la posibilidad de andar por ahí dando el nombre que no corresponde a una condición que podría ser valioso enfrentar y trabajar. Una revisadita de vez en cuando no sobra.

Un fuerte abrazo,

Angie

REGGAETON, CULTO AL “EGO” MASCULINO

Quisiera empezar aclarando lo siguiente: toda regla tiene su excepción, no me interesa la guerra entre géneros y me gusta bailar Reggaetón y la energía de disfrute que transmite este género musical. Dicho esto demos una mirada con humor de porqué esta música es un altar al ego masculino.

El ego hace referencia a todo aquello que expresamos de nosotros cuando decimos “YO”. El ego cuida lo que deseamos sea visible ante otros. El ego cuando es alimentado de manera equilibrada, nutre nuestra vida y nos proporciona bienestar. Es necesario ponerlo en un lugar digno. Después de estas palabras elegantes exploremos uno de los altares modernos construidos para adorar al “ego”, en este caso, el masculino: el Reggaetón. Interpretado casi en un 100% por hombres (dejo el beneficio de la duda) basta con oír cualquier letra de estas canciones para entender que, siguiendo nuestra definición de ego, para nuestros hombres es indispensable asegurarse que “los demás”, hombres y mujeres, siempre vean que son el jefe de la manada, que son criaturas sexuales irresistibles y que por ende tienen el poder de toman decisiones unilaterales. Para tal fin, podemos acudir a la fuente de composiciones innumerables que con letras artísticas repletas de belleza, aseguran se cumpla con el objetivo. Déjenme les comparto algunas de ellas sin antes decirles que me divertí montones en el proceso: “hola bebé, dime si conmigo quieres hacer travesuras, no me puedo contener…”- Debo reconocer que en esta letra al menos hay una consulta a la mujer. Por otro lado en algún momento se asumió que decirnos “bebé” es súper sensual e imagino que ellos creen que al comunicar que no pueden contenerse, nos convertimos sí o sí en seres compasivos y complacientes; “Cuando te sientas sola solita, me puedes llamar…”– Eso sí, para nada más llame, solo si está sufriendo de soledad. Es importante resaltar que debemos presumir que la soledad se llena solo con sexo; “Yo sé cuánto sufriste y sé cuánto lloraste, yo te puedo rescatar…”– Además de adivinos, ¿Desde cuándo se volvieron súper héroes?; “Yo quiero ser el amigo de tu almohada y de tu cama…”– Que quede claro, la amistad no es con la chica, NO, ojo con confundirse; “Si no le contesto se desespera…”, -Sin comentarios, aceptémoslo, estamos en estado de “necesidad y desolación” permanente si no están ellos presentes; “Si te gusto, eso no lo sé pero yo voy a mil y nunca pierdo la fe…” – Es totalmente irrelevante si el tipo nos gusta o no y esto de no contenerse e ir a mil, información que aparece de manera repetitiva en muchas canciones, parece ser crucial, favor tomar nota. Rescato que en esta letra la espiritualidad está presente por aquello de la fe; la que sigue es arte puro: “Hola bebé, soy el chico de la poesía y aunque no me conocías, hoy es noche se sexo, voy a devorarte nena linda…”– La decisión está tomada: seremos devoradas queramos o no, no importa por quién y la poesía está en decirnos “bebé y nena linda”. Mujeres, es clave que recordemos que cuando ellos nos hablan de baby, nena, bebé, mami y demás, están haciendo un acercamiento romántico, no lo olviden. Y finalmente una oda a la resistencia; “Tú y yo haciendo el amor hasta por la mañana rompiendo la cama…” –Siiiii, cómo no!! ¿Quién se duerme primero?

Además del mensaje amoroso, respetuoso y romántico de estas letras; canción de Reggaeton que se respete contiene SIN FALTA el nombre del macho que la interpreta, seguido de frases como, entre otras: “el líder” y por si acaso un recorderis: “que no se te olvide” !!!

¿Habrá alguna fuente de adulación más poderosa al ego sexual masculino que el Reggaeton?

Y como este es un blog de desarrollo humano, después de un poco de risa, sería inapropiado no invitarlos a que cada quien haga alguna reflexión un poco más profunda al respecto, si así lo desea. Les comparto y confieso que en este ejercicio no solo estuvo presente el humor. Pensé en mi hija de 12 que escucha en esta música que es rico que a las mujeres las cojan contra la pared, las agarren del pelo, les ordenen que posición sexual asumir,  que el compromiso es innecesario y más aún, deseable y que es normal no preguntarles nada, pensé en el deseo profundo que tengo de que mis dos hijos hombres crezcan valorando, respetando y honrando a la mujer, sacándolas del cajón de “objetos sexuales”, me pregunté cual es la contribución y responsabilidad de nosotras las mujeres en todo esto y mi reflexión final sin pretender que sea la misma para otros y por eso la voy a escribir en primera persona: “como mujer, no puedo evitar sentirme profundamente agredida con algunas cosas que hoy pasan en el mundo que habito a pesar de gustarme bailar en ocasiones Reggaeton”.

Angie

Los hijos; eslabones de evolución

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Lo que más desafía mi SER hoy, son mis hijos. Las madres y quienes son padres habitamos con mayor frecuencia el mundo de las preguntas sin respuestas, experimentamos escalas de intensidad en la vivencia de nuestras emociones, imposibles de explicar con palabras y quedamos desnudos y estrellados de frente contra las más profundas incompetencias que como seres individuales nos constituyen.

Si estamos atentos, podremos ver la necesidad de trascender el umbral de la búsqueda de explicaciones que justifican por qué somos como somos e ir a un lugar que nos desafía por completo, que nos saca de nuestra zona de comodidad, que nos mantiene presionados para estar mirándonos y encontrándonos y que nos confronta permanentemente, pues nos topamos irremediablemente con nuestros aspectos más sombríos, con nuestros instintos más salvajes, con aspectos de nosotros que no hemos podido domesticar y como dije antes, con nuestras más profundas incompetencias. La presión que ejercen nuestros hijos para mantenernos en una dinámica de auto observación es una posibilidad única e invaluable cuando hablamos de evolución como seres humanos en un mundo en el que existe una invitación constante a mirar y buscar afuera.

Los hijos desafían nuestras certezas y nos conectan con situaciones de mucha impotencia y tipos de miedos y dolores únicos que develan todo de nosotros: la manera como ejercemos el amor, el disfrute, nuestras creencias, el poder, el control, el orden, la escucha, el silencio, la diversidad, la comunicación, los limites, el cuidado, la presencia, la aceptación, nuestra capacidad de permanecer o soltar, el respeto, el apego, el perdón, la intuición, la renuncia….lista infinita y si estamos atentos, muy particular. Las dinámicas con nuestros hijos nos hacen buscar en los rincones más inhóspitos de nuestro ser y aumentan de manera muy relevante poder llegar a lugares muy perdidos y poco visitados, empujándonos a decidir trabajar en transformar de nosotros aquello que consideramos valioso retar.

Nuestros hijos son muy competentes en despertar lo que en cada uno de nosotros está anestesiado o dormido, todo aquello que de nuestro SER nos incomoda o estorba y si estamos atentos, nos mantienen en una permanente búsqueda interna que nos permite ampliar nuestro SER, crecer e incorporar sabiduría profunda.

Ver a nuestros hijos, entre otras cosas, como eslabones de evolución, nos deja recordar que ellos nos permiten experimentar un tipo de amor que no está presente en ningún otro esquema de relación sobre la tierra y que por ser único, nos da la valentía y fuerza necesaria para abrir la puerta a la curiosidad por auto conocernos y desafiarnos. Este tipo de amor nos hace más difícil huir de nosotros mismos, tendencia muy arraigada en la especie humana..……

Es nuestra elección vivir la maternidad o paternidad como escalón para trascender y evolucionar como seres humanos y dejar de danzar en una sola vía creyendo que somos quienes guiamos el baile, perdiendo de vista con frecuencia que todos los días, nuestros hijos nos abren la posibilidad para ampliarnos y conquistar e incorporar nuevas maneras de bailar.

A nuestros amados hijos, gracias por tan extraordinaria oportunidad!!!

Angie

Mujer, sexualidad e intimidad

12 años tiene mi hija, mi mamá 65, algunas de mis amigas tienen 22 y yo acabo de cumplir 43. Parece que no es cuestión de edad sino de género lo que permite encontrar el punto en común que hoy nos lastima. Las mujeres hemos hecho muchísimos movimientos para conquistar la “igualdad de géneros” y el ejercicio de la sexualidad no es la excepción. Para nosotras este territorio ha sido escarpado, poco abierto y debo decirlo; doloroso. De la censura, el tabú, la vergüenza, la apatía, el sometimiento y el silencio ente otras muchas cosas; al vacío, el desborde y la lucha por minimizar grandes virtudes de nuestra esencia, pues pasa hoy que andamos empeñadas en aprender cómo es que se ejerce la sexualidad de forma que nos acerque al mundo masculino y en mi opinión, tengo mis serias dudas con respecto al bienestar que esto está trayendo a la mujer.

_ Mami, que es la sexualidad?

_Que has escuchado al respecto?

_Las hormonas, los preservativos, el comienzo de una nueva manera de ver a los niños, los preservativos, el alcohol, los preservativos, el cambio corporal, los preservativos, la presión de grupo, los preservativos…….

Guauuu, el tan famoso “sexo seguro” y la pregunta sería: ¿para quién lo es? Dado lo que mencionó mi hija encuentro para las nuevas generaciones que se da por sentado el permiso para ejercer la sexualidad con énfasis y especial cuidado en evitar embarazos no deseados. Del “cuidado” de nuestro SER en el ejercicio de la sexualidad se habla poco.

En la búsqueda del ejercicio de una sexualidad sana, libre e “igualitaria entre géneros”, la mujer se ha movido hacia un lugar en el que, en ocasiones, aniquila su esencia, esa que queramos o no, nos hace diferentes del género masculino, esa que necesita unir y retomar conversaciones que son inescindibles a la sexualidad: el amor, la dignidad, el equilibrio, el disfrute como eslabón hacia el bienestar, el sentirse cuidado, la conciencia al elegir, el concepto de intimidad y el vínculo emocional que tendemos naturalmente a crear con quien intimamos sexualmente.

Y por qué no se está hablando mucho de esto?…..Quizás porque la mujer ha recorrido un camino en el que poco a poco ha ido aprendiendo a tener sexo sin vincularse emocionalmente (hay que hacer bastante esfuerzo para esto), ha aprendido a valorar lo que para el genero masculino resulta más de su esencia;  los instintos y el impulso, ha aprendido a conectarse con el valor del placer inmediato(cosa muy lejana al bienestar) y anda en un aprendizaje frenético (sobre todo las generaciones jóvenes) por experimentar sin fronteras o límites, desconociendo que como personas y mujeres, los tenemos y que no son iguales para todas. 

En mi opinión de madre, amiga y mujer, el movimiento sexual generado por la mujer ha traído cosas inmensamente positivas y a la ves está dejando un inmenso vacío. No podemos desconocer que para nosotras la intimidad no es lo mismo que el sexo y que la ausencia de esta,  hoy es un gran dolor compartido. Para las generaciones de mujeres no tan jóvenes (dentro de las cuales me incluyo), el construir relaciones intimas antes de relacionarnos sexualmente con alguien era algo fundamental. Así, cuidábamos nuestro SER, respetábamos nuestra esencia, nuestras emociones y a partir de ahí podíamos filtrar y elegir con más conciencia a nuestras parejas sexuales, que claro, en el transcurso de la vida pueden ser varias pero que, quizás esta manera femenina, se hace cargo de acercarnos a sumar al placer, sensaciones invaluables de plenitud y bienestar. Esta competencia y tesoro femenino; la intimidad, es un proceso que requiere más trabajo; más tiempo para conocer al otro y construir un vinculo. Hoy para las generaciones nuevas en donde sin duda hay más libertad, más sexo casual, muchas parejas sexuales pero sin duda menos intimidad, esto es todo un desafío pues vivimos en un mundo en donde obtener placer inmediato es una prioridad y es quizás esto lo que paradójicamente aumenta la sensación de soledad tan presente hoy en las mujeres. Urge mirar de frente cómo es que estamos ejerciéndonos sexualmente y a partir de conocernos un poco más, elegir y proponer una manera que genere la sensación de sentido ante cada relación sexual que sostengamos.

Dicho esto, decidí hablarle a mi hija sobre el valor de la intimidad. Increíblemente esto resulto ser más nuevo y desconocido para ella que temas como el sexo y los preservativos.  Diciente no creen??

Angie

LOS NUEVOS HÁBITOS DE LA COMUNICACIÓN…. O DE LA INCOMUNICACIÓN??

Hablemos de tecnología y de los hábitos que han surgido para “comunicarnos”. Antes que nada me gustaría aclarar que este no es un artículo para determinar si los avances tecnológicos son buenos o malos. La intención es mirar las maneras que hemos empezado a incorporar para contactarnos con otros y como estas impactan nuestro desarrollo como seres humanos.

Desde hace algún tiempo he estado atenta a las diferentes dinámicas que han “nacido” con respecto a este tema y lo primero que me viene es contarles lo que a mí me sucede con “tantas posibilidades” a la hora de comunicarse con otro ser humano.  “Agobio” . Buena palabra para describir el duelo y la nostalgia ante los espacios de silencio que ha perdido el mundo, los espacios de quietud y de ocio en los que nadie te encuentra y estás tú con tú, en donde la presión no está invitada. Esos espacios en los que las ideas salen libremente porque no hay ruido ni distracción. Eso mezclado con la “angustia” de no querer estar en tanta vaina para que seas “contactable” y sentir a la vez que si no es así; viene la gran amenaza de no poder vender, ofrecer, ser “competitivo” o peor aún; no estar en la jugada…..

Dada esta reflexión, me pasan cosas chistosas: tengo una página de facebook (mi esposo la abrió por mí) en donde lo único que logro es que la gente se moleste conmigo porque no contesto los mil mensajes que aparecen allí. En ocasiones el remordimiento y la pena con “los otros” me hace parar un poco, entrar y consultar. Encuentro pésima la motivación que me empuja a ello. Salgo de la página con preguntas grandes como: ¿qué cosas han hecho que necesitemos poner todo afuera?; ¿por qué nos pasa eso de sentir necesario mantener actualizada a la gente?. Esta es una necesidad humana o es una necesidad creada?? Poner todo afuera y cuando hablo de todo es TODO; nuestras fotos, nuestras emociones, aquello en lo que estamos , en lo que no estamos, en lo que nos gustaría estar, con quien andamos, con quien no andamos y con quienes nos gustaría andar……y si leyera la mente de algunos lectores podría adivinar algunas de sus frases: “pero si uno publica lo que quiere”; sí y también lo es que los “otros” lo hacen.   Cuando cumplí 40 años aparecieron las fotos de mi celebración…TODASSSSS y claro, todosssss los comentarios al respecto. Qué locura!!!!

He hecho otras cositas siguiendo el mandato de “estar en la movida”. Diligencié toda mi información para la red linkedin y al día recibo infinidad de notificaciones de que alguien leyó mi hoja de vida, de que alguien desea conocerme, anexarme a su “red profesional” e incluso hasta se notifica cuando “alguien” hace cambios en su información, por insignificante que sea. ¿En verdad necesitamos estar conectados con TANTOS? y en realidad tenemos capacidad para estarlo?  Esto sin contar con los grupos especiales que se crean en las redes, disque para “tener foco”, el WhatsApp, el twitter, los mensajes de texto (pasadísimos de moda),  todo lo que termina en “pod” o “pad” y cosas como los blogs, por donde hoy me expreso. Y créanme, soy pésima en este campo. Seguramente estoy dejando por fuera mil cosas más.

En fin, nada nuevo hasta aquí.  Lo que me ha empezado a interesar es cómo todas estas opciones suman a la comunicación, encontrando muchas veces, que lo que debe sumar en realidad “resta”.

¿Será que de nuestra lista de preguntas omitimos algunas básicas?. ¿Qué de todo esto necesito?, ¿qué de todo esto me encaja dado quién soy?, ¿qué de todo esto me genera ruido y distracción?, ¿qué de todo esto hace que pierda de vista lo que me importa?, ¿qué de todo esto estoy en capacidad de atender de manera sensata y comprometida?. Uffff, en este momento podría pasar lo que mencioné en mi artículo anterior sobre la conciencia; ser tildada de complicada y densa.  Y….estoy bien con eso.

Hagamos conciencia de ciertas dinámicas:  pareciera que una de las intenciones de la tecnología es la velocidad, es decir, contactarme con alguien rápido; sin embargo, ahora escribimos usando cualquiera de las opciones mencionadas (whatsApp, twiter, chat, texto, mail, bla, bla, bla), antes de llamar a alguien. Lo que antes se hacía en un paso (llamando) hoy tiene varias instancias antes de llegar allí. Parece que hoy nos llenamos de pretextos para “evadir”, “evitar” y “dilatar” el comunicarme con otro, sobre todo cuando nos da pereza, nos parece incómodo o difícil aquello que tenemos necesidad de decir o cuando no queremos demorarnos y tememos que el “otro” se alargue. De la velocidad a la evasión!!!! Y donde quedó la velocidad??

Lo que podemos evacuar en minutos “poniendo la cara” y en este caso “la voz”, nos toma hasta días, pues nos estamos volviendo expertos en no poner ninguna de las dos cosas: ni la cara ni la voz!!!!  Importante decirles que yo también he caído en esa dinámica. Me he beneficiado de sentir el alivio que hoy nos visita ante el hecho de “contactar al otro” sin habernos realmente comunicado con éste. Buuuu!!

Y pasa algo que va en contra de toda la intención de querer resolver las cosas rápido y adorar la tan valorada “inmediatez”; dejamos muchas cosas “pendientes”, sin cerrar, sin concluir y engañados al pensar que todo esto nos permite “ahorrar tiempo”…Parece que hoy, es suficiente “contactarnos” y se nos olvidó ejercer el arte de “comunicarnos”.  Mandamos el balón (enviando un mensaje por cualquier medio) y eso nos hace creer que cumplimos la tarea. No hay tiempo ni interés para revisar si el balón llegó. Es decir, también nos estamos volviendo expertos “lanzadores de balones”. Lo que nos enseñan en los primeros años de primaria y que parece es de la esencia del ser humano anda medio envolatado: para comunicarse al menos se necesitan dos: el interlocutor y el receptor. Andamos olvidando al receptor. Mandamos el balón como interlocutores (el mensajito) y “nos vamos”. No constatamos si el balón llegó a su destino, no nos cercioramos de ser escuchados por quien nos interesa, le hemos perdido el amor a que nos respondan, a sentirnos considerados, visibles y respetados asumiendo con regularidad que lo que esperamos que pase; pasa con solo lanzar el balón. Buuu!!!!

Entonces surgen circunstancias que solo pueden nacer de un fenómeno de “incomunicación”. Un ejemplo propio de nuestra época: no ir a una reunión importante para ti, dado que se considera fuiste invitado cuando se publicó el evento (se lanzó el balón) y se asumió que lo recibiste. Y bueno, el balón es lanzado a través de un mail, de un chat por el WhatsApp o por cualquiera de los medios que ya mencioné …Mmmm, este es un nuevo hábito del momento sin lugar a dudas (lanzar el balón), pero en realidad fortalece la comunicación???, ¿logro vincular al otro?.

Yendo un poquito más profundo, ¿será que estos nuevos hábitos hacen que nos volvamos más individualistas al resultarnos suficiente y eficiente mandar el balón?? Y…en donde queda el otro?? Porqué dejó de importarnos??

Ni para que extenderme con todo lo que ahora viene a mi mente. La tecnología es maravillosa para muchas cosas y funesta para muchas otras en términos de desarrollo humano: hemos perdido la habilidad de mirar a los ojos a la gente cuando hablamos; de conectarnos con las emociones del otro y de esforzarnos para que el otro sepa que nos interesa e importa. La comunicación surge cuando vinculo al otro y no solo cuando Yo aparezco. Esto implica, como dije antes; poner la cara y la voz: ambas cosas entrenan nuestra valentía en el arte de abordar espacios difíciles, en el arte de no dilatar o evadir, en el arte de efectivamente vincular y no solo contactar……

A pesar de tantas alternativas que nos permiten saber en qué están los otros y dejarle saber al mundo en qué andamos nosotros; tantas posibilidades para ubicar y ser ubicados, contactar y ser contactados; porqué anda creciendo la sensación de soledad??? Será que se nos está enredando lo esencial??? Estar presentes, comunicarnos y conversar con alguien de manera exclusiva; sin interrupciones y realmente llegar y entrar en el otro??  Mmmmm!!!!!!

Angie

La conciencia; un estilo de vida

“Percatarse, tener conocimiento de o sobre algo…”; estas son algunas de las definiciones que se encuentran en el diccionario respecto del acto de ser consciente.   Personalmente encuentro en la elección de la conciencia un “estilo de vida” que involucra, además del pensamiento o la información, muchas otras cosas. En ocasiones pienso que vivir a conciencia nuestra vida es una elección difícil e incluso; incómoda.  Ese “lo que sea” que en algún momento nos hizo despertar y optamos por “seguir despiertos”, marca el instante en que nos apersonamos de manera muy diferente de nuestro camino, un momento en donde empezamos a mirar con atención, no solo el camino y el horizonte del mismo, sino cada paso que damos. Iniciamos a escuchar los pájaros y nos damos cuenta que no estamos solos.

Desde ese momento mágico, ya no podemos “hacernos los locos” con lo que vemos. Se abre una puerta a través de la cual; como diría Paulo Cohelo; “sabemos y deseamos ver lo que los ojos muy acostumbrados no ven” y comenzamos a practicar una especie de búsqueda constante e interminable de “sentido” que deseamos esté presente hasta en los detalles más pequeños de nuestra cotidianidad ..y ahí es cuando se empieza a poner difícil la cosa;  puede resultar incómodo y peor aún; incomodar mucho a otros.

Entonces, una vez optamos por la conciencia y el sentido en nuestras vidas, hemos elegido el “estilo de vida consciente”. Como en cualquier “estilo de vida” hay ciertos hábitos que le pertenecen: preguntar, preguntar y preguntar, dudar y cuestionar las cosas, lo que pasa, lo que no pasa, lo que nos gustaría que pasara, oponer resistencia a patrones bien instalados en nuestro entorno, desear romper con algunos paradigmas, salir de vez en cuando de nuestra zona de confort, apropiarnos de nuestras emociones y sensaciones para escuchar la información que está ahí , …..en fin, la conciencia nos obliga a salirnos de la corriente del río, de esa fuerza que aunque hace que avances y te muevas no te deja un instante para reaccionar, respirar y elegir si en realidad quieres ir al lugar a donde ese torrente te llevará. Esa corriente literalmente “nos atropella”, nos hace tragar agua, nos asfixia…

Esta “elección de vida” tiene que ver con los muchos momentos en que deseas salir del caudaloso río, desafiar su fuerza y nadar en contra de…. es difícil por el esfuerzo que esto implica, por lo que recibes de quienes no toman el mismo camino (en ocasiones es cómodo que el caudal te arrastre) y por la sensación inmensa de soledad que en oportunidades te visita. Tan solo imagínate en el río nadando en contra de una cantidad de “situaciones, decisiones, paradigmas y maneras de hacer las cosas” que van directo hacia ti (y que tu no elegiste) pero que deseas con todas tus fuerzas esquivar y lograr llegara a una orilla que te permita ver desde afuera lo que no puedes ver cuando estás en medio del caudal. Mientras luchas por “estar a salvo” puedes llegar a sentir, algunas veces más que otras, que no “encajas” en este mundo. Mmmmm, Sí; llega la desesperanza, la impotencia, la indignación.

Salir a la orilla (este es el acto de conciencia) que invita a oponer resistencia a la corriente porque para ti no tiene sentido estar ahí. Llegan algunas miradas “raras” de quienes te han acompañado en parte de la travesía y algunas veces o muchas, eres tildado de rebelde, denso, confuso, sensible, problemático, peleón, trascendental, agudo, entre otras muchas cosas y a la vez debo decir, que la sensación de plenitud que trae el ejercicio de la conciencia es algo que no podría ser descrita con palabras, al menos no con las mías.

Por cada instante que nos sentimos plenos gracias a esta elección, trascendemos el plano de la razón y la lógica. Llegan otros invitados; el alivio, la paz, la certeza de estar hablando con absoluta honestidad contigo mismo. Esto es invaluable. En ese momento te vuelves tu mejor amigo, el más sincero, el más amoroso, ejerces el derecho con el que llegaste a este mundo; SER. El ejercicio de la conciencia te permite Ser y eso es un regalo en donde hoy el Hacer se ha vuelto la prioridad. Cuando nos olvidamos de Ser llega un inmenso vacío a nuestras vidas….

El estilo de vida consciente trae otro invitado: la coherencia. Este invitado también puede resultar difícil de complacer pues implica atreverte a decir NO cuando muchos dicen SI, hacer cosas que pocos hacen, formular preguntas para ver el “fondo del río”, cuidar tus palabras porque ya te has comprometido con ellas, no hacerte el ciego aunque a veces den muchas ganas….. empieza un camino en el que, la honestidad contigo mismo se vuelve prioridad porque sabes que, por difícil que sea el paso a dar, la plenitud y la sensación de paz y alivio llegan.

La conciencia activa es la que se refleja en tu día a día e impacta tu hacer. Trae consigo el elixir del “sentido”.  Convertir el hacer cotidiano en una posibilidad de honestidad; te acerca a lo grande, a tu misión en esta vida si has podido oler cual es y a tu Ser más esencial; ese que cuando está, te inspira e inspira a quienes te rodean.

Ahora, me gustaría hablar de lo que creo son los grandes peligros que asechan cuando hemos incorporado el hábito de generar estados de conciencia permanentes y aunque suene paradójico; vale la pena estar alerta y “conscientes” ante ciertas cositas:  la rebeldía en forma de piloto automático; la intolerancia radical ante las cosas que van en la “corriente” y que tienen inmenso valor e historia (detenerse a indagar y escuchar vale la pena). Tomar aquello que de la corriente nos gusta, también  es un acto de conciencia sabio que aporta bienestar y sentido a nuestra vida; La necesidad de ser y verse originales o místicos a toda hora. Como diría la canción… “el equilibrio perfecto” parece ser otro acto de conciencia clave que posibilita que la vida no se convierta en una labor insufrible, poco llevadera, de dimensiones titánicas, con inversiones de esfuerzo agotadoras, mejor dicho, insostenible.

Hablando desde lo que a mí me ha pasado con este temita; déjenme compartirles y confesarles algo que considero hace parte del tránsito necesario para llegar a considerar este “estilo de vida” como una opción: He tenido que entrenar músculos que ni siquiera sabía existían, he permitido a mis sombras aparecer para reconocerlas (aunque no me guste verlas), me ha requerido trabajito salir de mi cabeza y aprender a conectarme conmigo y con otros desde lugares diferentes, he tomado elecciones radicales en aras de ser coherente con lo que veo y creo y me he comprometido por el resto de mi vida a permitirme “Ser en mi Hacer” . Todo ese andar me ha traído como recompensa poder estar acompañando a  otros en sus búsquedas.

La conciencia, Guauuuuu!!!!! término difícil de enmarcar en una definición, no creen??. Pareciera que más que una definición es un acto de valentía y amor consigo mismo dado que hay muchas cosas que están en juego. Generar hábitos de conciencia es todo un arte que requiere entrenamiento; mantenernos despiertos, darse cuenta de cuándo caemos en los ríos, querer salir de ellos, elegir a cual corriente oponerse por incómodo que resulte; hacer de los momentos de contracción una parte esencial de la vida; sacar la cabeza de la corriente y respirar, no hay posibilidad de vida sin aire; estar “hacia adentro”, hoy todo invita a estar hacia afuera; realmente escuchar, la cabeza y la razón no son los únicos que hablan; percibir las señales; conectarnos con nuestro cuerpo; recurrir a la naturaleza como fuente de sabiduría; ver la grandeza de las casualidades o coincidencias; sentir la energía contenida en todos y en cada cosa;  darle un lugar a nuestra intuición; ejercer nuestro Ser para generar un hacer con sentido; ser competentes con nuestra presencia, saber estar; soltar la arrogancia de pensar que todo lo que deseamos que pase, depende de nosotros y está exclusivamente en nuestras manos; no perder de vista lo simple; amar el silencio para que puedas escucharte; oler la magia que hay cuando el universo se alinea a favor nuestro, cuando las cosas se confabulan para lograr un paso más hacia el lugar que nuestra honestidad, nos ha “soplado”, es nuestro lugar……ese lugar en donde encontramos plenitud y sentido, el lugar en donde está nuestra alma, nuestra misión, nuestro aporte al colectivo, al mundo.  Todos estos son actos de conciencia en donde el gran desafío está en ejercerlos.

Yo he elegido creer en los “aliados” que nos cuidan y nos empujan a transitar la vida para trascender el espacio del hacer. Me gusta sentir que elegir un estilo de vida consciente me permite conectarme con el todo y por qué no decirlo; sueño con que este sea un camino que le permita a mi alma…..evolucionar!!!!

Angie